Por Eva Quiñones

Soy una gran admiradora de la guionista Shonda Rhimes.

Su programa Grey’s Anatomy es perfecto para esos días que me quiero acurrucar a ver televisión. Además, el hecho de que ella sea una mujer afroamericana de Chicago y también productora y directora de cuatro programas de televisión, es impresionante e inspirador.

Cuando me enteré de la última creación de Rhimes, el drama televisivo Scandal en la red ABC, un espectáculo basado en la secretaria de prensa de la Casa Blanca, que también es una mujer negra, me emocioné. Después de ver el primer episodio en abril del año pasado, quedé enganchada.

El papel principal, Olivia Pope, se caracteriza por sus increíbles cualidades de líder: un personaje femenino que por fin podemos admirar. Ella rompe con todo cliché y es, a la vez, una mujer poderosa, sexy e inteligente. También, es ¡una mujer de color! Scandal es el primer programa presentado en una cadena principal de televisión con una protagonista mujer y afroamericana en ¡30 años! La ultima vez fue en 1974 cuando la actriz Teresa Graves protagonizó Get Christie Love! Ridículo, ¿no?

Creo que este show establece un estándar, creando un espacio para la mujer de color y otras mujeres de las minorías: Ser el líder, y no sólo un personaje secundario más. Scandal continuó alcanzando altos ratings en el total de televidentes (10.5 millones) al llegar al fin de la temporada el pasado 17 de abril.

Sin embargo, se plantea la pregunta: ¿Cuándo las latinas vamos a tener nuestro turno en las cadenas de televisión?

Una de las únicas protagonistas latinas en la TV en este momento es Sofía Vergara, quien personifica a Gloria en el programa Modern Family de ABC. Aunque ella trae muchas risas a la pantalla, una gran cantidad de sus chistes se basan en su acento y en estereotipos de la cultura colombiana.

Hay varios personajes femeninos latinos en Orange Is The New Black, programa televisivo creado por Netflix. Pero los acentos, manera de actuar y hasta los alimentos que se presentan son más parecidos a los de los países caribeños como República Dominicana o Puerto Rico. Sin embargo, las mujeres están categorizadas como mexicanas a pesar de la diferencia en costumbres culturales.

Las latinas constituimos una gran parte de este país, pero somos uno de los grupos más subrepresentados. Incluso los personajes femeninos en los programas de televisión en América Latina todavía se presentan a las mujeres como a las que buscan fortunas ajenas, como sumisas esposas o sirvientas, sin incluir a las que son profesionales, independientes y en control de sus vidas.

De igual manera, muchas de las cualidades de las periodistas que conducen programas noticiosos están basadas en el aspecto físico y atractivo sexual. Más que presentadoras de noticias parecen modelos de pasarela.

El público en general, y no sólo las mujeres y las niñas, deben ver a personajes como Olivia Pope en la pantallas, todas las semanas, incluyendo a mujeres que se parezcan a ellas. No todas somos modelos o hacemos gala de los cánones de belleza establecidos por los medios. Además, el hecho de que el personaje protagónico en que se basa la serie Scandal es una persona de la vida real, Judy Smith (ex secretaria de prensa de la Casa Blanca), es incluso mejor porque no se trata de un personaje ficticio sino de una mujer real.

Las mujeres poderosas y profesionales no son sólo una fantasía.

Debemos ver más caras latinas en las pantallas que no sólo sean empleadas domésticas, adolescentes embarazadas, mujeres “fatales”, dependientes o sin educación.

El mundo de las profesionales latinas existe y sólo seremos reconocidas si nos vemos representadas de esa manera.

Eva Quiñones es estudiante de periodismo en Columbia College Chicago.

[Photo: pedrosimoes7 via Flickr]

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